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Lo
primero que viene a la mente, es la maravilla del universo
en los dos extremos que puedo ver, es decir hacia lo inconmensurablemente
grande y hacia lo inconmensurablemente pequeño.
Hacia lo grande me maravilla que todos esos mundos, satélites,
soles, estrellas, galaxias y nebulosas, en el sin fin de
la eterna espiral, se mueven en armonía, sin molestarse
jamás, más aún complementándose en la presión de la ley
de gravitación universal.
Cientos, miles, millones de universos todos llenos de vida,
todos a la vez en la danza cósmica de la creación, todos
digo, se ajustan sin molestarse, todos a uno viven la gran
armonía y por ende la gran justicia.
Si miro hacia lo pequeño, la sorpresa no es menor, sólo
difiere el tamaño, ahora, en este universo de lo pequeño,
donde el átomo representa un sistema solar, donde parte
a parte se dan los paralelos del macrocosmos, sin faltar
absolutamente ningún elemento, porque: "Lo que es arriba
es abajo", también entonces la misma ley rige para lo pequeño.
Al fin, cuando más profundizamos en el estudio de las ciencias,
más y mejor entenderemos la gran maravilla de lo creado,
de la armonía, de la justicia que a todo rige. Pero, aquí
y ahora se presenta la gran pregunta, la gran duda, la realidad
de todos los días, el dolor, las enfermedades, la injusticia
humana, la locura de los pueblos lanzados unos contra otros,
la mentira, la calumnia, la miseria a la que se obliga a
vivir a generaciones enteras. Todo ésto, no encuadra, no
encaja en la perfección del universo, parecería que habláramos
de dos verdades al mismo tiempo, y eso es imposible. Pueden
existir muchas realidades, es más, tantas como hombres que
piensen, pero sólo una verdad.
La verdad es fría y objetiva, la realidad sujeta al punto
de vista humano. Pero entonces, ¿cómo explicar lo explicado?.
Debe existir una razón que le dé sentido a la gran armonía
que habláramos antes y a la realidad cotidiana. Esa razón
sólo se encuentra en el Espiritismo, en sus leyes de Afinidad,
Justicia y Fatalidad, y en la gran equilibradora encarnación.
Que el espíritu existe se puede probar de muchas maneras,
pero la más simple según mi entender nace de la observación
de la naturaleza, es decir, existen tres reinos, el mineral,
el vegetal y el animal, de ellos, en el último nos ubicamos
pero es obvio que algo nos diferencia de los irracionales,
justamente la razón, la inteligencia y la voluntad. Sólo
el hombre es capaz de cambiar a la naturaleza, progresarla,
modificarla y hasta destruirla, en cambio todos los seres
de los otros reinos en conjunto o por separados, no logran
agregar ni un solo centímetro de progreso.
Es evidente que hay algo en el humano que nos diferencia.
Aquí diré un viejo pensamiento oriental: "Nació antes
que el cielo y la tierra, vive en el silencio, vive en el
éter, a falta de un nombre lo llamaré El Grande y a falta
de un nombre mejor, le diré... ESPÍRITU". Sólo el
hombre es hombre por el espíritu, sólo el hombre es capaz
de amar, de pensar, sólo el hombre es capaz de tener voluntad
y con ella cambiar todo lo que lo rodea, inclusive a sí
mismo, a esa diferencia, la llamo como dije: "Espíritu".
De aquí en adelante sólo falta decir que la reunión o comunión
de los espíritus, encarnados o no, forman sociológica, etimológica
y filosóficamente el concepto de Espiritismo. Pero es obvio
deducir que tal concepto debe ser ampliado, para no equivocar
el camino, nos iluminaremos con la proclama de la escuela
que nos ha demostrado que "Todo es magnetismo espiritual"
porque "Uno es el principio y uno es el fin" por lo
que "La ley es una y la Sustancia una" y sabe que:
"El mundo todo es comunizado" porque "El
universo está solidarizado". Si existe todo un universo
que se rige por leyes inmutables, debe existir también un
gobierno que le imprime sentido y acción.
En el aquí y ahora de este mundo de expiación que nos toca
vivir, ya nos damos cuenta que la única filosofía, que la
única esciencia completa es la que presenta el espiritismo
Luz y Verdad. Todas las tendencias pasadas, ya sean económicas,
sociológicas, filosóficas, dogmáticas y/o religiosas han
demostrado su fracaso. Todos sabemos o por lo menos intuimos
que de esta forma el mundo con toda la humanidad, se quiebra,
no queda futuro, el presente es elocuente y por lo tanto
sólo nos resta poner en práctica como en todos los mundos
la Comuna de Amor y Ley.
El Espiritismo Luz y Verdad nos lleva hasta las puertas
de la sabiduría, pero entrar en ese templo es tarea sólo
realizada por cada uno de nosotros y está bien que así sea.
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